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Bronquitis: la enfermedad que provoca dificultades respiratorias

mayo 24, 2021

Contraída por personas de cualquier edad, desde niños hasta ancianos, la bronquitis es una inflamación de los bronquios cuando hay un exceso de secreción en sus conductos, dificultando su función de filtrar el aire desde la tráquea hasta el pulmón. Las personas que sufren este problema suelen estar muy irritadas, sobre todo por la falta de aire que provoca.

La enfermedad puede manifestarse de cuatro formas, que son la aguda, la crónica, la alérgica y la asmática, con diferentes agravaciones y duraciones entre ellas. Conozcamos más sobre estos tipos y cuáles son sus causas, síntomas y tratamientos.

Tipos de bronquitis

Aguda

Muy común y de corta duración, la bronquitis aguda aparece a partir de otras infecciones respiratorias frecuentes, como la gripe y el resfriado.

La enfermedad puede ser causada por la contaminación por un virus, la exposición intensa a la contaminación del aire o la inhalación excesiva de humo.

Pasa por tres etapas al llegar al cuerpo: la nariz, la garganta y los pulmones, algo que puede notarse con el orden de los síntomas en el cuerpo cuando los dolores comienzan a aparecer.

Crónica

En un nivel más avanzado, la bronquitis crónica se produce cuando los síntomas empeoran por la mañana y se manifiestan en el organismo durante al menos tres meses en dos años consecutivos.

En la mayoría de estos casos, el tabaquismo es el principal villano. La limitación de los bronquios y de las vías respiratorias provocada por el humo del tabaco provoca alteraciones en la mucosa y, en consecuencia, su inflamación.

En algunos casos, también puede aumentar el riesgo de otras infecciones, como la neumonía.

Alérgico

La bronquitis alérgica puede ser aguda o crónica, el contacto con contaminantes naturales y químicos son los principales culpables en este caso.

Los elementos irritantes, como el polvo, los insecticidas y la pintura, por ejemplo, contribuyen a desencadenar la enfermedad.

Asmático

La bronquitis asmática es una incidencia aguda. Es común entre las personas que ya tienen asma, lo que provoca congestión respiratoria y dificultad para respirar -síntoma ya presente por la primera condición, pero que puede empeorar en este período de inflamación.

En este caso, las crisis pueden ser más fuertes, por lo que hay que redoblar los cuidados en épocas de frío, cuando los casos están más presentes, y más aún cuando se trata de dosis dobles.

¿Cuál es la causa?

Como hemos detallado anteriormente, hay varios factores que favorecen el proceso de inflamación, pero la mayoría de las veces está causada por un virus.

En otros, las bacterias pueden ser responsables de la enfermedad, además de los contaminantes naturales y químicos que también provocan la inflamación, como el polvo y los cigarrillos.

Factores de riesgo

  • Fumar
  • Contaminación
  • Reflujo gastroesofágico
  • Contacto con personas con gripe/resfriado
  • Exposición a sustancias que provocan reacciones alérgicas, como el polvo y la pintura
  • Baja inmunidad

Síntomas

  • Tos (con presencia de moco)
  • Ronquidos o sibilancias en el pecho
  • Fatiga
  • Dificultad para respirar
  • Dificultad para respirar
  • Fiebre
  • Molestias en el pecho
  • Infecciones respiratorias frecuentes
  • Sibilancias constantes.

Cómo diferenciarlas de otras enfermedades respiratorias

Mucha gente confunde la bronquitis con el asma, ya que ambos provocan falta de aire. Sin embargo, cabe señalar que ambas enfermedades se tratan y diagnostican de forma diferente, por lo que es importante no confundirlas.

Para ello, es necesario prestar atención a la presencia de catarro, ya que es uno de los grandes diferenciales para saber de qué se trata la enfermedad. Los signos más característicos de la bronquitis son la tos intensa con mucosidad que persiste durante todo el día, debido a la inflamación de los bronquios.

La consulta de un médico especializado, como un neumólogo, es importante en estos casos para diferenciar los diagnósticos y hacer una prescripción precisa.

Diagnóstico

Para que el médico pueda diagnosticar al paciente, es necesario analizar su historial y realizar un examen clínico en el que se analicen los síntomas señalados. Así, se pueden realizar algunas pruebas para obtener un resultado más preciso, como por ejemplo

  • Radiografía de tórax
  • Examen de expectoración
  • Pruebas de función pulmonar
  • Oximetría de pulso

¿Hay tratamiento?

La enfermedad, en su fase aguda, desaparece en 15 a 20 días con un alivio progresivo de los síntomas, sin necesidad de utilizar medicamentos.

En otros casos, como los crónicos, los alérgicos y los asmáticos, el médico puede prescribir el uso de antibióticos, antialérgicos y jarabes para la tos para aliviar los síntomas.

Beber mucha agua y utilizar un vaporizador son prácticas útiles para reducir la tos y facilitar la respiración, principalmente antes de ir a dormir.

Además de esto, la preparación de tés con propiedades antiinflamatorias, mucílagos y expectorantes como el jengibre, el hinojo o la malva, por ejemplo, ayudan a reducir la tos, el exceso de secreciones y el malestar general.

¿Es posible vivir con la enfermedad?

Sí, es completamente posible. Si el paciente es fumador, la principal recomendación es que deje de fumar lo antes posible. También se debe evitar permanecer en lugares muy cerrados y entrar en contacto con elementos alérgicos. Al fin y al cabo, una vez que se conoce la causa de la inflamación, los cuidados son más específicos y eficaces.

Otra alternativa es empezar a practicar ejercicios físicos. Comenzando con una caminata, el movimiento del cuerpo aportará una mejora en el funcionamiento dinámico de los pulmones y el corazón, proporcionando un mejor acondicionamiento físico.