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Dopamina, ¿qué es, para qué sirve, deficiencia y cómo regularla?

mayo 25, 2021
Dopamina, ¿qué es, para qué sirve, deficiencia y cómo regularla?

Varias sustancias que regulan funciones del organismo reciben apodos populares que se centran en algún aspecto específico de su funcionamiento. Por ejemplo, “hormona del placer”, hormona del amor, hormona sexual, hormona de la felicidad, etc. La dopamina es uno de estos casos.

Debido a su importancia en el control de la libido, es un tema habitual en las revistas y páginas web que tratan sobre sexo. Comúnmente llamada hormona, la dopamina es en realidad un neurotransmisor y tiene una importancia mucho mayor que el simple aumento del deseo sexual, siendo un factor clave en la prevención de la depresión y de enfermedades como el Parkinson.

¿Qué es exactamente la dopamina?

“La dopamina es un neurotransmisor cerebral”. En otras palabras, es una molécula producida por el organismo que tiene la función de llevar a cabo la comunicación de una neurona a otra, al unirse a receptores específicos.

En otras palabras, las neuronas se encargan de enviar impulsos a todas las partes del cuerpo, para ello dependen de los neurotransmisores que realizan la “comunicación” entre otras células.

De este modo, se libera dopamina que provoca sensaciones subjetivas de placer, y esto puede dar lugar a la repetición de determinados comportamientos. Pueden basarse en necesidades vitales del organismo, como la sensación de hambre y sed o los comportamientos sociales.

¿Para qué se utiliza la dopamina?

La función de la dopamina es naturalmente importante para la comunicación de las neuronas y actúa en varios sistemas del cuerpo, como la regulación motora de los movimientos voluntarios, el estado de ánimo, las vías de la memoria, la atención, el placer, entre otros.

Funciona activando las neuronas de regiones específicas del cerebro, para promover o inhibir determinadas actividades, según la necesidad.

A pesar de los anuncios de suplementos de este neurotransmisor, éste no actúa por sí solo y no es la solución para las enfermedades relacionadas con las funciones mencionadas anteriormente: el organismo sólo funciona bien en equilibrio y depende de varios factores.

Dopamina y Parkinson

La principal enfermedad asociada a las bajas cantidades de dopamina en el organismo es la enfermedad de Parkinson.

En esta condición degenerativa, la producción en la ‘sustancia negra del tronco cerebral’ (región del cerebro en la que actúa) disminuye de forma acelerada, lo que conlleva pérdidas en la comunicación de las neuronas encargadas de modular el sistema motor.

Una de las funciones de la dopamina es el control de los movimientos voluntarios, por lo que su falta provoca la dificultad de movimiento característica del Parkinson, que se caracteriza por la rigidez y los temblores.

Dopamina y depresión

Al ser un neurotransmisor que también actúa sobre la sensación de bienestar, es habitual que las personas con Parkinson también sufran depresión y ansiedad.

Esto se explica porque la dopamina participa en la modulación del Sistema Límbico, que modula el comportamiento y las emociones. Por lo tanto, un nivel bajo de esta sustancia provoca un estado de ánimo deprimido.

La concentración y la memoria también pueden verse afectadas.

Dopamina y libido

La relación con el deseo sexual es sólo una simplificación de un problema mucho más grave. Dado que regula las percepciones emocionales, la falta de este neurotransmisor puede dar lugar a la pérdida total de la capacidad de sentir placer -una condición llamada anhedonia- que incluye la libido.

Dopamina y esquizofrenia

A diferencia de los problemas anteriores, la relación entre la dopamina y la esquizofrenia radica en el exceso del neurotransmisor. Cuando está presente en grandes cantidades, puede provocar alucinaciones e incluso psicosis, cuando la persona ya no puede identificar la realidad.

Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Vanderbilt, en Estados Unidos, el nivel alto es una característica del cerebro de los sociópatas y desregula varias funciones cerebrales, motivando comportamientos impulsivos.

Falta o exceso de dopamina

En general, el diagnóstico de los problemas relacionados con la falta o el exceso de dopamina es clínico, ya que no existe un análisis de sangre comercial.

Sin embargo, hay casos en los que es posible realizar una PET (Tomografía de Exposición de Positrones), que ayuda a evaluar las áreas del cerebro que tienen alterado el metabolismo de la dopamina.

¿Cómo regular el nivel de dopamina?

Mantener un nivel saludable es importante para el funcionamiento del organismo, ya que tanto la falta como el exceso son cuadros problemáticos, así que no te centres sólo en las promesas de “aumentar los niveles de dopamina”.

Medicamentos

Los pacientes con la enfermedad de Parkinson son tratados con Levodopa, un precursor de la dopamina. Este medicamento alivia los síntomas pero no cura la enfermedad.

También hay algunos antidepresivos que actúan sobre los receptores dopaminérgicos, es decir, lugares de la neurona donde se uniría la dopamina. Estos medicamentos simulan la acción del neurotransmisor, estimulando las células y tratando los síntomas de la depresión.

Alimentos

Varias frutas -como el plátano, la manzana y el melón-, verduras y legumbres ayudan a elevar el nivel de dopamina.

El azúcar y la cafeína, en cambio, interfieren en la composición química del cerebro, lo que influye negativamente en los neurotransmisores. Por lo tanto, la supresión de estas sustancias es importante cuando la cantidad está desregulada.

Suplementos

Aunque hay varios suplementos de dopamina que prometen mil maravillas, lo ideal es utilizarlos sólo bajo la dirección de un experto médico.

Ejercicios

Por último, una forma muy natural de hacer que el cerebro produzca dopamina y otros neurotransmisores importantes, como la serotonina, es hacer ejercicio.