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¿Existe una cura para las secuelas del ictus? Más información sobre el tratamiento

mayo 24, 2021

El tratamiento del ictus varía mucho según el tipo y la gravedad del problema. Mientras que en el ictus isquémico el objetivo es reanudar el flujo sanguíneo al cerebro lo antes posible, en el ictus hemorrágico es necesario actuar aún más rápido para evitar secuelas graves.

El primer tipo de ictus es el más común y, afortunadamente, el menos grave de los dos. Las personas que sufren un ictus isquémico apenas tienen daños cerebrales. El segundo tipo es una forma mucho más grave de la enfermedad y suele dejar secuelas.

Pero la gran duda es: ¿se pueden curar las secuelas del ictus o son siempre irreversibles? ¿Qué contribuye a la gravedad de la lesión resultante de un ictus, además de la intensidad del propio ictus?

Estas preguntas son muy comunes. Por eso hemos separado las respuestas a estas y otras preguntas a continuación. Siga leyendo para saber más sobre el tratamiento del ictus y los detalles sobre las lesiones que puede causar la obstrucción o la rotura de una arteria del cerebro.

Tratamiento del ictus

Cuando una persona está sufriendo un ictus, o si las personas que la rodean en ese momento sospechan firmemente que los síntomas que manifiesta son de un ictus, lo primero que hay que hacer es llevarla a recibir atención médica inmediatamente.

En el servicio de urgencias, se realizarán pruebas de laboratorio para averiguar si se trata efectivamente de un ictus. El tratamiento comienza en el momento en que el diagnóstico es positivo.

Tratamiento del ictus isquémico

Cuando se produce un ictus isquémico, el flujo de sangre al cerebro sólo se ha interrumpido momentáneamente. Por lo tanto, el equipo médico suele intervenir con el uso de algún medicamento que ayude a restablecer el flujo sanguíneo a la región afectada del cerebro.

En este caso, siempre es bueno recordar que cuanto antes se inicie el tratamiento, menores serán las posibilidades de tener secuelas.

Sin embargo, algunos pacientes pueden tener algún impedimento para este tipo de terapia. En estos casos, otras medidas posibles son el uso de anticoagulantes o incluso el cateterismo de las arterias intracraneales.

Tratamiento del ictus hemorrágico

El ictus hemorrágico es un tipo de ictus mucho más grave y requiere atención de urgencia. Se produce cuando una arteria se rompe dentro del cerebro y provoca una hemorragia (hemorragia interna).

Por ello, casi siempre es necesario realizar una intervención quirúrgica para reparar la arteria que se ha roto. Las fases posteriores del tratamiento se llevan a cabo conjuntamente por un equipo multidisciplinar, con seguimiento de las constantes vitales y de las eventuales secuelas y otros problemas que el paciente pueda presentar durante la recuperación.

Cuando se produce un ictus hemorrágico, las posibilidades de tener secuelas son grandes. Por lo tanto, el tratamiento no cesa cuando el paciente se recupera totalmente del ictus.

Por el contrario: la persona comienza a ser vigilada de cerca por un fisioterapeuta para iniciar la rehabilitación motora, por un logopeda para orientar el habla y la deglución, y también por un terapeuta ocupacional, que ayudará a reinsertar al paciente en su rutina y actividades diarias.

Muchas veces, el equipo de psicología también puede ayudar al paciente a lidiar con los cambios en su anatomía a causa del ictus.

Secuelas de la apoplejía

Los problemas resultantes de un ictus, que son bastante conocidos como las secuelas del ictus, suelen depender mucho de la gravedad e intensidad del mismo. Pero no sólo eso.

El tiempo de demora y la calidad de la atención médica que recibió el paciente también influyen directamente en las secuelas que pueda tener o no.

Es decir, si se trata de un ictus menos intenso, tratado de forma rápida y competente, la posibilidad de que haya secuelas es menor o, aunque se produzcan, pueden ser más leves y fácilmente tratables.

Como ya se ha mencionado, el ictus es una enfermedad que mata y también puede incapacitar a una persona. Mantener la autonomía del paciente es extremadamente importante.

Secuelas más comunes

Las secuelas más comunes son las motoras, como:

  • Dificultad para caminar;
  • Dificultad para mantener el equilibrio
  • Dificultad para realizar actividades con los miembros superiores, como coger objetos y realizar actividades más meticulosas con las manos;
  • Discapacidad definitiva del habla;
  • Deterioro de las capacidades cognitivas del individuo, como el razonamiento, la memoria y la atención.

¿Cuál es el papel de la familia?

Quien sufre un ictus debe contar con el apoyo de sus familiares y amigos cercanos después del episodio, sobre todo si hay secuelas.

Un ictus que deja graves secuelas cambia la rutina no sólo de la persona que lo ha sufrido, sino de todos los que la rodean. Pero la adaptación no tiene por qué ser difícil, por lo que es importante que los familiares se informen al máximo sobre cómo puede ayudar.

Es esencial proporcionar apoyo emocional y físico. Deben ayudar al paciente a poder vivir de forma independiente y, además, una reorganización o adaptación de la casa pueden ser medidas importantes.

También es probable que los familiares tengan que participar en el tratamiento, ayudando a organizar la medicación y acompañándoles durante los desplazamientos rutinarios a las citas y sesiones de terapia.

Prevención

La mejor manera de evitar un ictus es llevar una vida sana y activa y tener una dieta equilibrada.

Es importante controlar la presión arterial y vigilar los signos de la diabetes, el colesterol y otras posibles patologías cardíacas.

Asimismo, también es fundamental dejar de lado las adicciones: las drogas, el tabaco y el alcohol aumentan en gran medida las posibilidades de sufrir un ictus.