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Fiebre amarilla: qué es, síntomas, vacuna, tratamiento y más

mayo 24, 2021

¿Qué es la fiebre amarilla?

La fiebre amarilla es una grave enfermedad infecciosa transmitida por los mosquitos en zonas silvestres y urbanas. Sus casos suelen darse en Centroamérica, Sudamérica y África, y se considera una enfermedad aguda y hemorrágica por los síntomas que manifiesta.

¿Cómo se transmite?

La fiebre amarilla está causada por un virus que se transmite por la picadura de los mosquitos. En los bosques y las regiones rurales, el virus se transmite por el mosquito Haemagogus, y en las ciudades, la transmisión se produce a través del Aedes aegypti, que también transmite el dengue, el zika y la fiebre chikungunya.

El ciclo de transmisión de la fiebre amarilla comienza con los mosquitos silvestres, que se infectan al picar a los primates y luego transmiten el virus a los humanos que transitan por zonas rurales y forestales, también a través de la picadura.

Entonces, en los centros urbanos, el Aedes aegypti pica a una persona ya infectada por el virus de la fiebre amarilla salvaje, desarrolla la enfermedad y empieza a transmitirla a otras personas que viven en las ciudades.

También existe un tercer tipo menos común de la enfermedad, llamado fiebre amarilla intermedia, en el que el mosquito que transmite la enfermedad vive tanto en zonas silvestres como urbanas y puede infectar tanto a animales como a personas.

Atención: la fiebre amarilla NO se transmite de persona a persona.

¿Durante cuánto tiempo puede transmitirse la enfermedad al mosquito?

El periodo en el que una persona es capaz de transmitir el virus a un vector -en este caso, los mosquitos- en el momento de la picadura se denomina estado de viremia. En la fiebre amarilla, este periodo dura aproximadamente siete días.

¿Cuánto tiempo tardan en manifestarse los síntomas?

Una vez contraído, el virus de la fiebre amarilla permanece incubando en el interior del organismo de 3 a 6 días. Después, aparecen los primeros síntomas.

Factores de riesgo

  • Personas que viven en zonas consideradas de riesgo
  • Personas mayores de 60 años
  • Personas con inmunodeficiencias, especialmente seropositivos que no reciben tratamiento para reducir la presencia del VIH en el torrente sanguíneo

Zonas de riesgo

Según la OMS, 47 países son endémicos o tienen zonas endémicas de fiebre amarilla. De ellos, 34 están en África y 13 en América Central y del Sur.

Por esta razón, muchos países, principalmente en Norteamérica y Europa, exigen a los visitantes de estos lugares que presenten una prueba de vacunación para entrar en el país.

Síntomas de la fiebre amarilla

La infección vírica por fiebre amarilla puede seguir un ciclo de al menos tres fases: incubación, aparición de los síntomas típicos de las infecciones víricas y, por último, aparición de síntomas más graves, que pueden llevar a la persona a la muerte si no se trata adecuadamente.

Síntomas típicos

  • Fiebre
  • Dolor muscular (especialmente en la espalda)
  • Dolor de cabeza
  • Pérdida de apetito
  • Náuseas
  • Vómitos

La mayoría de los casos se quedan en esta fase y no progresan a escenarios más graves.

Síntomas graves

  • Coloración amarillenta de la piel y los ojos, causada por la ictericia
  • Fiebre alta
  • Orina oscura
  • Dolor abdominal
  • Vómitos
  • Sangrado (principalmente en la boca, nariz, ojos e incluso en el estómago)

En general, estos signos caracterizan la fase más grave de la fiebre amarilla, en la que el tratamiento es difícil y no siempre eficaz. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la mitad de las personas que llegan a esta fase mueren en un plazo de 7 a 10 días.

¿Es siempre sintomático?

Muchas personas que son picadas por los mosquitos que transmiten la fiebre amarilla no manifiestan ningún tipo de síntoma. Además, en algunos casos, los síntomas desaparecen espontáneamente en 4 días.

¿Son diferentes los síntomas de la fiebre amarilla salvaje y la urbana?

Las manifestaciones clínicas de la fiebre amarilla salvaje y de la fiebre amarilla urbana son las mismas. Lo único que difiere de uno a otro es el portador.

Diagnóstico

La fiebre amarilla es difícil de diagnosticar, especialmente durante la fase de síntomas más leves, pero los análisis de sangre específicos pueden identificar la presencia del virus en el organismo.

Cuando los síntomas son más graves, se realizan pruebas para identificar los anticuerpos en el torrente sanguíneo.

Enfermedades con síntomas similares

Los síntomas leves de la fiebre amarilla pueden confundirse con los del dengue, aunque este último es un poco más leve. Es muy importante consultar a un médico si tiene alguna sospecha.

Además, los síntomas graves pueden confundirse con los de otras enfermedades, como el paludismo, la leptospirosis, la hepatitis viral y el dengue hemorrágico.

¿Qué especialista trata la enfermedad?

Tanto los médicos generales como los especialistas en enfermedades infecciosas pueden tratar el problema.

Tratamiento de la fiebre amarilla

Dado que no existen medicamentos para combatir específicamente la acción del virus en el organismo, el tratamiento se realiza generalmente en función de los síntomas que presenta el paciente. En general, se recomienda reposo absoluto y reposición de líquidos para evitar la deshidratación.

Los casos más graves pueden requerir hospitalización y reposición de sangre en caso de hemorragia.

¿Está permitida la automedicación?

Al igual que en el caso del dengue, cualquier sospecha de infección vírica por Aedes aegypti debe comunicarse al médico y la automedicación está contraindicada.

Al tratarse de enfermedades que pueden convertirse en hemorrágicas, el uso de ciertos medicamentos, como la aspirina, puede aumentar las posibilidades de hemorragia.

Prevención

La vacunación contra la fiebre amarilla es la forma más eficaz de prevenir la enfermedad. Está disponible de forma gratuita en la red sanitaria pública y también puede tomarse en los hospitales privados.

Vacuna contra la fiebre amarilla

Indicación

La inmunización se administra en la infancia, pero deben observarse algunas pautas específicas para cada grupo de edad:

  • Niños de 6 a 9 meses de vida incompletos: no deben recibir la vacuna salvo en situaciones de emergencia epidemiológica, brotes o epidemias y viajes inevitables a zonas de riesgo (alto número de casos de fiebre amarilla);
  • Niños de 9 meses a 4 años, 11 meses y 29 días: la primera dosis se administra a los 9 meses y una dosis de refuerzo a los 4 años;
  • Niños mayores de 5 años: está indicada una segunda dosis aunque el niño ya haya sido vacunado previamente, especialmente en casos de brotes, epidemias o viajes. Pero si el niño nunca ha recibido la inmunización, es necesario aplicar una dosis inicial y, a los 10 años, aplicar el refuerzo.

Contraindicaciones

Algunos grupos de personas no deben recibir la inmunización. Es el caso de los niños menores de 9 meses (salvo que se encuentren en una de las situaciones descritas anteriormente), las mujeres embarazadas, las madres lactantes, las personas alérgicas a la proteína del huevo y las personas con inmunodeficiencia grave.

Las personas mayores de 60 años deben hablar con un médico antes de vacunarse para analizar los posibles efectos secundarios y los riesgos de la vacunación a partir de esa edad.

Reacciones a la vacuna contra la fiebre amarilla

Por término medio, el 5% de las personas que se vacunan contra la fiebre amarilla presentan síntomas leves, como fiebre, dolor de cabeza y dolores musculares, entre 5 y 10 días después de recibir la vacuna. Los efectos secundarios graves son poco frecuentes, y tampoco es habitual que se produzca ninguna reacción en el lugar donde se administró la vacuna.

¿Es necesario vacunarse para viajar?

El Reglamento Sanitario Internacional (RSI) autoriza a los países a pedir a los viajeros un certificado de vacunación contra la fiebre amarilla para entrar en el país.

Esta medida es importante para contener el avance de los escenarios epidemiológicos en todo el mundo, ya que la enfermedad está restringida a países de Centroamérica, Sudamérica y África.