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Leucemia: conozca los síntomas, el diagnóstico y los tratamientos

mayo 24, 2021

La leucemia es el tipo de cáncer que afecta a los tejidos hematopoyéticos del cuerpo, como la médula ósea y el sistema linfático.

La enfermedad afecta a los glóbulos blancos (leucocitos), que tienen un papel en la lucha contra las infecciones. Normalmente crecen y se dividen de forma ordenada según las necesidades del organismo, pero en las personas con leucemia estas estructuras son anormales y, por tanto, no funcionan correctamente.

Hay muchos tipos de leucemia, algunos más comunes en niños y otros en adultos. Más información sobre la enfermedad.

¿Cuál es la causa?

Aunque existen algunos factores de riesgo que propician la aparición del cáncer, no se sabe cuáles son las causas exactas de la leucemia.

El problema se produce por cambios genéticos adquiridos (no hereditarios) en el ADN que provocan errores en el proceso de división celular, lo que hace que las células se dividan más rápidamente. Con el tiempo, estas células anómalas pueden sustituir a las sanas en la médula ósea, lo que da lugar a un menor número de glóbulos blancos, lo que caracteriza a la leucemia.

Factores de riesgo

Hay pruebas de que algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar leucemia. Lo son:

Altos niveles de radiación

Estar en contacto con altos niveles de radiación puede ser un factor de riesgo de leucemia.

Radioterapia y quimioterapia

Las personas que se han sometido a tratamientos para otros tipos de cáncer, como la quimioterapia y la radioterapia, tienen un mayor riesgo de contraer leucemia, especialmente si las terapias se realizan conjuntamente.

Fumar

Fumar es un hábito que aumenta el riesgo de algunos tipos de leucemia, especialmente la leucemia mieloide aguda.

Exposición a sustancias químicas

La exposición a algunas sustancias químicas, como el benceno, aumenta la posibilidad de desarrollar leucemia. Se encuentra en la gasolina sin plomo y se utiliza en la industria química.

Otro producto que puede aumentar el riesgo es el formaldehído. Los trabajadores de las fábricas, los químicos, los embalsamadores y otras personas pueden entrar en contacto con ella en el trabajo.

Problemas genéticos

Algunas afecciones están relacionadas con un mayor riesgo de cáncer, incluida la leucemia, debido a una mutación genética. Estos trastornos genéticos son:

  • Síndrome de Down
  • Anemia de Fanconi
  • Ataxia Telangiectasia (Síndrome de Louis-Bar)
  • Síndrome de Bloom

Tipos de leucemia

Existen varios tipos, que se dividen principalmente en leucemia aguda (de crecimiento rápido) o leucemia crónica (de crecimiento más lento).

Los tipos son:

Leucemia linfoide aguda

Afecta a las células linfoides y empeora rápidamente. Este tipo de cáncer también puede extenderse a otras partes del cuerpo, como los ganglios linfáticos, el hígado, el bazo, el sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) y los testículos.

Es el tipo más común en los niños pequeños, pero también puede darse en los adultos.

Leucemia mieloide aguda

Afecta a las células mieloides, por lo que comienza en la médula ósea y progresa rápidamente. Puede extenderse a otras partes del cuerpo.

Se da tanto en adultos como en niños, pero la incidencia aumenta con la edad. Por lo tanto, es más común en personas mayores.

Leucemia mieloide crónica

Este tipo afecta a las células mieloides y se desarrolla lentamente al principio. Afecta sobre todo a los adultos. Alrededor del 15% de las leucemias en adultos son de este tipo.

Leucemia linfocítica crónica

Afecta a las células linfoides y se desarrolla lentamente al principio.

La mayoría de las personas diagnosticadas con este tipo de enfermedad son adultos y mayores de 55 años. Rara vez afecta a los niños y representa aproximadamente un tercio de todas las leucemias.

Síntomas de la leucemia

Los síntomas de la leucemia varían según el tipo. La leucemia aguda puede provocar manifestaciones similares a las de la gripe y aparece de forma repentina.

La leucemia crónica, en cambio, es asintomática o sólo provoca algunos síntomas que suelen desarrollarse gradualmente. Las personas con una enfermedad crónica pueden quejarse de que no se sienten bien.

Los signos y síntomas más comunes son:

  • Anemia
  • Fatiga persistente
  • Fiebre y escalofríos
  • Mareos
  • Debilidad
  • Infecciones frecuentes o graves
  • Falta de apetito
  • Pérdida de peso
  • Ganglios linfáticos inflamados, agrandamiento del hígado o del bazo
  • Sensación de incomodidad (malestar)
  • Latidos rápidos del corazón (palpitaciones)
  • Sangrado o moretones fáciles
  • Hemorragias nasales frecuentes
  • Dolor en los huesos o en las articulaciones
  • Pequeños puntos rojos en la piel (petequias)
  • Sudoración excesiva, especialmente por la noche

Diagnóstico

Sus síntomas pueden confundirse con los de la gripe u otras enfermedades comunes, por lo que es importante acudir al médico si tiene algún síntoma relacionado o forma parte de algún factor de riesgo.

Las siguientes pruebas son útiles para diagnosticar la enfermedad:

Análisis de sangre: la muestra de sangre puede mostrar si los niveles de glóbulos rojos, blancos o plaquetas son anormales;

Examen físico: la piel pálida, el agrandamiento del hígado y del bazo, los hematomas y otros signos pueden ser consecuencia de la anemia

Examen de la médula ósea (mielograma): Se extrae una muestra de médula mediante una aguja larga y fina y se analiza en un laboratorio.

¿A qué profesional debo dirigirme?

Para obtener un diagnóstico de leucemia, es importante acudir a un médico especializado en trastornos de la sangre y la médula ósea, llamado hematólogo. Además, los médicos de cabecera y los oncólogos pueden identificar la enfermedad.

¿Se puede curar?

La leucemia es curable, dependiendo del estadio en el que se encuentre. Por ello, el diagnóstico precoz es fundamental para que los tratamientos sean eficaces y aumenten las posibilidades de curación.

Por lo general, la cura se produce con un trasplante de médula ósea. Pero, aunque no sea tan frecuente, la leucemia puede tratarse con quimioterapia, radioterapia y otros tratamientos.

Posibles tratamientos

El objetivo de los tratamientos es destruir las células leucémicas para que la médula ósea pueda volver a producir células normales.

Dependerán del tipo de leucemia y de otros factores como la edad, el estadio de la enfermedad, las anomalías genéticas y el estado de salud general. Es decir, se basan en el perfil del paciente y pueden incluir diferentes combinaciones.

Las opciones de tratamiento para la leucemia son:

  • Quimioterapia: es la principal forma de tratamiento para muchos tipos de leucemia. Utiliza fármacos anticancerígenos para eliminar las células tumorales;
  • Radioterapia: se utiliza con mayor frecuencia para prevenir la propagación de la leucemia o ayudar a tratar la que se ha extendido al Sistema Nervioso Central. Utiliza rayos X u otros haces de alta energía para dañar las células cancerosas y detener su crecimiento;
  • Terapia dirigida: se ofrece para algunos tipos de leucemia. Utiliza fármacos que atacan vulnerabilidades específicas de las células cancerosas;
  • Terapia de apoyo: tiene como objetivo gestionar las complicaciones esperadas de la leucemia y sus tratamientos;
  • Trasplante de médula ósea: puede ser una opción para los menores de 55 años. En este procedimiento, la médula ósea enferma se sustituye por médula ósea sana donada por una persona compatible. Antes del trasplante, se administra una dosis de quimioterapia o radioterapia para destruir las células enfermas.

Posibles complicaciones

Pueden producirse algunas complicaciones de la leucemia y la mayoría de ellas son graves.

  • Infecciones persistentes o recurrentes
  • Anemia severa (también produce fatiga)
  • Sangrado
  • Infertilidad
  • Afectación del Sistema Nervioso Central (SNC)
  • Sistema inmunitario debilitado
  • Sepsis (infección generalizada en la que el torrente sanguíneo se carga de bacterias)

¿Cómo prevenir?

La mayoría de los casos de leucemia no se pueden prevenir, precisamente porque se desconocen las causas.

Sin embargo, se pueden evitar algunas medidas relacionadas con el aumento del riesgo de la enfermedad: como el tabaquismo y el contacto con la radiación y los productos químicos.