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Los eructos pueden indicar 6 problemas de salud: ¿cuándo preocuparse y qué hacer?

mayo 24, 2021

El eructo o la eructación es un fenómeno fisiológico del organismo y, por tanto, natural. Se produce en todas las personas unas cuantas veces al día, especialmente después de comer y beber. Sin embargo, esta condición puede ser un signo de exceso de gases en el estómago e incluso indicar la prevalencia de enfermedades.

Consulta, a continuación, más detalles sobre los eructos:

¿Qué son los eructos?

Según explica la gastroenteróloga clínica del Instituto EndoVitta, Yael Albuquerque, la eructación o el eructo no es más que el acto de expulsar el aire del estómago o del esófago a través de la boca.

La afección se produce debido a la ingestión natural de aire junto con la saliva, la bebida o la comida. Y el eructo se realiza exactamente para reducir la distensión abdominal relacionada con el exceso de “aire tragado”.

No es más que una respuesta natural a las molestias abdominales y para evitar el paso de cantidades excesivas de aire al intestino.

Sin embargo, algunas situaciones concretas pueden potenciar esta entrada de aire y acabar provocando más molestias: comer o beber demasiado rápido; hablar mientras se mastica, consumir bebidas con gas, masticar chicle y fumar.

Eructos planos: ¿qué es?

La mayoría de los eructos son causados por el aire tragado que se atasca en el esófago. Sin embargo, en el caso del “eructo choco”, con un olor más fuerte que el común, el aire logró llegar al estómago y se mezcló con los gases digestivos, responsables del desagradable olor.

¿Qué causa los eructos?

Los eructos pueden ser causados por el gas que produce el efecto efervescente en ciertas bebidas, como los refrescos o el agua con gas.

Cuando comemos también tragamos aire debido a la masticación y a la conversación durante la comida. Una parte de este aire es absorbida por el cuerpo, pero el resto acaba provocando la eructación.

Aunque la eructación no es, de hecho, un problema médico, merece atención cuando hay eructos constantes. En este caso, puede ser el resultado de:

Reflujo

La enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) es un trastorno que hace que el ácido, y también los gases, suban del estómago al esófago.

Gastritis

La gastritis provoca la inflamación de la mucosa del estómago, lo que hace que el proceso de digestión sea más lento y, con ello, haya más formación de gases en el estómago y, por tanto, más eructos.

Úlceras

Son heridas que pueden localizarse en el esófago, el estómago o el duodeno (parte inicial del intestino delgado), provocando un mal funcionamiento del órgano afectado y perjudicando el proceso digestivo.

H. Pylori

H. Pylori es una bacteria que irrita el estómago y puede provocar gastritis y úlceras.

Intolerancia a la lactosa

El paciente que no puede digerir la lactosa, debido a la deficiencia de una enzima específica, presenta síntomas como distensión abdominal, gases y eructación.

Intolerancia al gluten

Los síntomas son más bien intestinales, como calambres abdominales, diarrea y distensión abdominal. Sin embargo, también puede cursar con náuseas, vómitos y distensión abdominal.

¿Cómo se manifiesta?

Los eructos se producen cuando existe la necesidad de eliminar una cantidad de aire del tubo digestivo, pero es posible que presenten un olor muy desagradable o incluso síntomas como dolor, malestar y distensión abdominal, así como náuseas, acidez y ardor de estómago.

¿Cuándo hay que preocuparse?

Aunque se trata de un fenómeno natural del organismo, cuando los episodios de eructos se vuelven muy frecuentes y excesivos y se asocian a síntomas gastrointestinales (como náuseas y ardor), hay que acudir al médico de cabecera o al gastroenterólogo clínico para hacer el diagnóstico correcto.

Tratamiento

La eructación normal o fisiológica no requiere ningún tratamiento, pero en los casos de eructos excesivos asociados a síntomas, el tratamiento dependerá de la causa.

Si el estómago del paciente está muy distendido y le cuesta eructar, se recomienda acostarse sobre el lado izquierdo del cuerpo para ayudar a expulsar estos gases.

Así, todavía es posible utilizar algunos medicamentos que alivian los síntomas temporalmente, como las sales de frutas de tipo digestivo, los antifísicos y los procinéticos.

Conviene recordar que estos medicamentos sólo actúan sobre el síntoma y no sobre la causa. Por lo tanto, sólo un especialista capacitado puede hacer el diagnóstico correcto y prescribir la medicación indicada para cada caso, así como la dosis correcta y la duración del tratamiento.

Prevención

Es posible evitar los eructos adoptando sencillos hábitos al comer. Por ejemplo, siéntese y coma cada comida lentamente y evite hablar demasiado mientras mastica. También está indicado evitar las bebidas con gas y la cerveza durante la comida.

No mastique chicle, deje de fumar y evite también los alimentos ricos en azufre y que acaban provocando una mayor fermentación, como el brócoli, la col, el rábano, las lentejas y las judías.

¿Cómo eructar?

“Intenta ser lo más discreto posible. Mantener la boca ligeramente entreabierta y llevar la mano o el puño cerrado a la boca para que el aire salga lentamente”, enseña el médico, que también refuerza la posibilidad de eructar con la boca cerrada, lo que permite que el gas salga por la nariz.

¿Cómo hacer eructar al bebé?

Cuando el niño toma el pecho, traga un poco de aire. Esto puede hacer que el bebé se sienta satisfecho antes de tiempo y que tenga más hambre después. Y existe la posibilidad, todavía, de que tenga molestias abdominales, cólicos y gases, de ahí la importancia de hacerle eructar después de comer.

“Con el paso del tiempo, entre el cuarto y el sexto mes, el bebé succionará de forma más eficiente y correcta, reduciendo la entrada de aire”, explica el gastroenterólogo.

Así, existen varias posiciones para hacer eructar al bebé, siendo las más comunes

  • Hombro: con la cabeza del bebé sobre el hombro, apoyando las nalgas en el brazo del cuidador
  • Sentado: con el bebé sentado en el regazo -de espaldas al cuidador- su tronco está inclinado, facilitando la salida del aire
  • De cara: en el regazo, de cara a la persona, pero sin llevarla al hombro

Si la madre nota que una posición dificulta el proceso, debe probar otras hasta que el niño sea capaz de soltar el aire. Sin embargo, hay que estar atentos, porque el bebé no siempre tendrá un eructo audible.

Independientemente de la posición que se elija para facilitar el proceso al bebé, no hay que olvidar dar ligeras palmaditas en la espalda del niño.