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Tos ferina: qué es, síntomas, tratamiento, vacuna y más

mayo 25, 2021

La tos ferina es el nombre de una enfermedad infecciosa aguda causada por la bacteria Bordetella pertussis, que ataca el sistema respiratorio y puede transmitirse rápidamente. Se trata de un ataque que tiene como síntoma clásico la tos seca e intensa y que, en casos graves, puede llevar a la muerte.

A continuación, conozca más sobre la enfermedad y qué precauciones tomar para evitar su proliferación, especialmente entre los niños.

¿Qué es?

La tos ferina es una enfermedad infecciosa altamente transmisible que compromete el sistema respiratorio, especialmente la tráquea y los bronquios.

Causas

La bacteria Bordetella pertussis es la responsable de la tos ferina. Su transmisión se produce rápidamente a través del contacto indirecto entre las personas, como hablar o toser.

Factores de riesgo

Los niños son el primer grupo de riesgo de contraer la enfermedad, ya que durante la infancia el sistema inmunitario aún se está desarrollando y, por tanto, es más susceptible a los microorganismos. Otro punto de atención es que las escuelas y guarderías favorecen la transmisión acelerada.

Signos y síntomas

Es habitual que la tos ferina se manifieste de forma más atenuada en adolescentes y adultos, que tienen una inmunidad más desarrollada que los niños.

Los principales signos comienzan a aparecer entre 5 y 10 días después de la infección, aunque el periodo puede aumentar hasta 42 días.

El desarrollo se produce en tres niveles, siendo el primero, el catarral, el más propenso a la transmisión.

Etapa catarral

Se trata de la fase más leve de la tos ferina, ya que los síntomas son similares a los de un resfriado, como secreción nasal, tos seca, fiebre baja y malestar corporal.

En esta fase, el riesgo de contaminación es mucho mayor y su detección es más difícil porque los signos pueden pasar desapercibidos.

Los bebés menores de seis meses pueden presentar complicaciones e incluso morir en la fase inicial.

Fase paroxística

Es la fase intermedia de la enfermedad. Presenta síntomas más graves, como una tos seca que puede causar agotamiento respiratorio y vómitos.

Fase de convalecencia

La tos común reaparece y puede persistir durante semanas, hasta que los síntomas disminuyen y desaparecen por completo.

Diagnóstico

El diagnóstico se realiza mediante un examen clínico, pero el médico debe solicitar pruebas como un recuento sanguíneo completo y una radiografía de tórax para conocer mejor el estadio de la enfermedad.

Qué profesional buscar

Hay dos especialistas a los que se debe consultar en caso de sospecha de tos ferina: el neumólogo, que trata las enfermedades de las vías respiratorias, y el pediatra, médico especializado en el tratamiento de bebés, niños y adolescentes.

¿Se puede curar?

La tos ferina es curable y, en muchos casos, puede incluso remitir espontáneamente.

Tratamiento

Antibióticos

Se recomienda el tratamiento farmacológico con antibióticos para curar la tos ferina. Debe ser prescrito por un pediatra o un neumólogo.

Medicamentos para la tos

En algunos casos, también pueden estar indicados los medicamentos para aliviar la tos, como tratamiento conjunto con los antibióticos, pero nunca de forma aislada.

Hospitalización

Como la enfermedad puede ser mucho más peligrosa para los niños, no son raros los casos en los que es necesaria la hospitalización para controlar el caso.

Hábitos

Durante el tratamiento de la tos ferina es esencial que el paciente descanse.

Una dieta equilibrada ayuda al organismo a combatir la enfermedad. Por ello, se recomienda beber mucho líquido y realizar comidas equilibradas.

El uso de un humidificador de aire en el ambiente puede ayudar a diluir las secreciones pulmonares. Además, se recomienda evitar los cigarrillos y las chimeneas.

Pronóstico

Con el uso de antibióticos, el pronóstico es relativamente bueno, ya que los niños con tos ferina suelen evolucionar bien. Eventualmente, puede haber casos graves en los que sea necesario recurrir a los cuidados intensivos (UCI) debido a la falta de oxigenación de la sangre.

Complicaciones

La mayoría de las personas se recuperan bien de la tos ferina. Sin embargo, en los niños menores de 6 meses, la tos ferina puede evolucionar hacia infecciones de oído, neumonía, convulsiones e incluso la muerte.

Prevención: vacuna contra la tos ferina

La única forma, y la más segura, de prevenir la tos ferina es administrar al bebé la vacuna DPT, que previene la difteria, la tos ferina y el tétanos. 

La indicación del órgano es que se administre a los dos, cuatro y seis meses de edad, con dosis de refuerzo a los 15 meses y 5 años. Aunque la inmunización es válida durante aproximadamente diez años, no debe aplicarse después de los seis años de edad.

Es poco probable que los adultos y los niños ya vacunados vuelvan a contraer la enfermedad. Sin embargo, las mujeres embarazadas deben vacunarse para reducir el riesgo de transmisión de la tos ferina de la madre al bebé después del parto. En estos casos, la dosis debe aplicarse entre las 27 y las 36 semanas.